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Alexander von Humboldt

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Alexander de Humboldt fué un pionero de la investigación y un excelente hombre de Estado. Su fama rebasó las fronteras de Alemania y México. Pero no fué sólo un investigador importante sino también und viajero interesado y abierto.

Nació el 14 de septiembre del 1769 en Berlín y creció en el castillo de Tegel con su hermano Wilhelm de Humboldt, quién fué luego investigador de lenguas, ministro de educación y fundador de la Universidad Humboldt de Berlín. Los hermanos reciben una amplia educación y bajo la influencia de su maestro Joachim Heinrich Alexander empieza temprano a apasionarse por los grandes viajeros de investigación de su época como James Cook ó La Condamine por ejemplo.

En los años del 1787 al 1792 estudia en las ciudades de Frankfurt (Oder), Berlín y Göttingen. En Göttingen (Gotinga), el centro del conocimiento de Alemania en este tiempo, conoce a Georg Forster quien acompañó a James Cook en su segunda navegación alrededor del mundo. En el año 1790 viajan Humboldt y Forster juntos de Mainz a Colonia, Bruselas, Amsterdam e Inglaterra.

Siguiendo el deseo de su madre, Alexander estudia hasta 1791 en la Academia de Comercio en Hamburgo. Pero decide por dentro – estimulado por Forster – recorrer el mundo. El sueño de su vida parece cumplirse en 1796. Con la muerte de su madre, recibe suficiente dinero para financiar sus investigaciones, presenta su dimisión y empieza a hacer preparativos para su viaje.

Aunque al principio diversos asuntos políticos interrumpen sus planes, el rey español Carlos IV le asegura el acceso a las colonias, completa la libertad de acción y el apoyo de las autoridades. En el año 1799 Humboldt se va - junto con el médico y botánico Aimé Bonpland - al Nuevo Mundo. Los dos europeos viajan por los países actuales de Venezuela, Colombia, Ecuador, Peru, Cuba y México, recolectan y exportan plantas, hacen mediciones e investigan la cultura indígena. Los conocimientos que ganó en sus expediciones vuelven famoso a Alexander de Humboldt. Su viaje por Latinoamerica se reconoce como el primer viaje realizado sólo por razones científicas.

El 22 de marzo del 1803 llega con una fragata española de Guayaquil (Ecuador) a Acapulco, el puerto mexicano del Pacífico. Visita las cercanías y las describe en su diario, antes de que siga con su viaje el 29 de marzo por Chilpancingo y Taxco hasta la ciudad de México (llegando el 12 de abril). En un México construído con las ruinas de la capital de los aztecas, Humboldt decifra el calendario azteca que fué desenterrado en la Plaza Mayor, y hace varias excursiones en los alrededores.

Por ejemplo, visita las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato y los impresionantes alcantarillados de la ciudad en Huehuetoca. Además sube el 19 de septiembre de 1803 a la cumbre del Jorullo, emergido de las entrañas de la Tierra cuarenta y cuatro años antes en el estado de Michoacán. Sus historias sobre el volcán se difunden rápido en Europa y atraen numerosos aventureros que quieren experimentar por si mismos lo que ha descrito Humboldt en sus textos. El Jorullo se volvió el volcán más conocido entre los científicos.

En enero de 1804 Humboldt regresa a la alcantarilla de Huehuetoca y escribe sobre su penosa construcción, lamenta sobre todo las inhumanas condiciones de trabajo para los indios. También se preocupa de las circunstancias en las minas coloniales, escribe un amplio informe sobre la mina de Guanajuato e intercede a favor de los trabajadores. Estuvo muy activo en la ciudad de México, planeó perfiles geológicos, atendió examenes del Colegio de Mineria y visitó varias instituciones y eruditos. Las condiciones en las cuales encontró los institutos, las describe modélicamente ante todo debido a que blancos e indios trabajan juntos ahí.

El 20 de enero de 1804 sale del centro cultural iberoamericano y va a Veracruz. Durante su viaje mide el Popocatépetl, el Iztaccihuatl y escala el Cofre de Perote. La medición de los volcanes es una evidente prioridad de su viaje, en particular el Pico de Orizaba, que Humboldt midió sólo de lejos; esto tiene una importancia para los navegantes que se acercaban a la costa mexicana. Más estaciones en su camino son Puebla/Cholula y Jalapa. Después de su estancia en Veracruz (18.2. hasta 7.3.) continúa su viaje por La Havana hacia los Estados Unidos.

En agosto de 1804 – después de cinco años de viaje - Alexander de Humboldt regresa con su material científico a París y es recibido y celebrado por diez mil de personas. Entusiasmó y cautivó a la gente con su curiosidad y su saber. El tiempo siguiente lo pasa en París analizando sus resultados, en 1807 se muda a esta ciudad. Luego apoya a varios científicos y artistas (entre ellos el matemático Karl-Friedrich Gauß y el músico Felix Mendelssohn Bartholdy), y aconseja el jóven Werner de Siemens con la fundación de su empresa. Los planes para su “segunda vocación en la vida”, un viaje de investigación a Asia, son obstaculizados una y otra vez.

Debido a que sus viajes y las publicaciones resultan costosas, se disminuyen sus bienes y necesita el apoyo financiero del rey prusiano. Por eso regresa en mayo de 1827 a Berlín para entrar en funciones de Wilhelm III. Teniendo la oportunidad se va de Berlín, y en 1829 - treinta años después de su viaje a Latinoamerica - sale de nuevo a un gran viaje. Con acompañantes y caballos se va por Siberia a Rusia hasta la Muralla China.

Por surgerencia del editor Cotta empieza en 1834 a escribir el saber de su época en el “Kosmos” (Cosmos). Una tarea que lleva hasta el fin de su vida – muere el 6 de mayo del 1859 en su departamento en la calle Oranienburg en Berlín, escribiendo el quinto tomo de su obra. Una pequeña placa recuerda ahí al importante científico alemán y hombre de Estado. En México está presente con los Colegios Alemanes en el D.F. y en Puebla.

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